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La dieta antiestrés ayuda al organismo
a paliar los efectos negativos del estrés.
La Unidad de Endocrinología y Nutrición de IML
ofrece a sus pacientes dietas personalizadas.
La dieta antiestrés no sirve para perder peso
si no para controlar el nivel de estrés.
El estrés no es siempre negativo, también
puede ser beneficioso para el organismo.
IML ofrece a sus pacientes un ejemplo
de dieta contra el estrés.
  

¿Qué es el estrés?

Aunque sea en la actualidad cuando más parece estar presente la palabra estrés y cuando más afecta a las personas, no es un fenómeno que haya aparecido con las nuevas profesiones y los horarios laborales actuales, el estrés es algo que afecta al ser humano desde siempre, y, es más, si no existiera, muy probablemente el ser humano tampoco. ¿Por qué esto es así? Esto es lo que se explicará en este artículo, ya que hay una cosa fundamental, el estrés es necesario, pero quizás no en la forma en que nosotros lo conocemos actualmente. Nuestros expertos en Nutrición pueden asesorarle sobre cómo mejorar el estrés a través de la dieta. Pida una cita gratuita con uno de nuestros expertos.

Definición de la palabra estrés

La palabra estrés tiene un origen latino, proviene del término “stringere” que significa “estrechar, provocar presión”.

Las primeras referencias escritas de este término aparecen en el siglo XIV. En el siglo XVII se usaba con frecuencia para referirse a algún hecho o situación que para el sujeto era “adversa”.

Posteriormente en el siglo XVIII, más exactamente a finales de dicho siglo, su significado evolucionó, ya no servía únicamente para designar a “adversidades”, si no que el significado iba más allá, hacía referencia a “fuerza”, “esfuerzo” o “presión” referido a la propia persona, a su cuerpo y a su mente. Por lo tanto vemos que la palabra estrés deja de tener un significado puramente negativo y pasa a tener algo de positivo en su definición, entendiendo los términos de “fuerza”, “esfuerzo” o “presión”, como algo que mueve al ser humano a evolucionar y a superarse.

No fue hasta el siglo XX, más concretamente durante la primera mitad del siglo XX, cuando tanto las ciencias biológicas como las sociales se empiezan a interesar por el estrés y por los efectos que tenía en la salud del cuerpo y de la mente. Como casi todos los grandes descubrimientos, los efectos que el estrés tiene en nuestra salud se descubren por casualidad de la mano del médico y fisiólogo austrohúngaro Hans Selye.

El Síndrome de Adaptación General (SAG)

Estudio “El estrés” de Hans Selye

Hans Selye nace en Viena el 26 de enero de 1907, hijo de un reconocido académico húngaro, Janós Selye. Cursó sus estudios básicos y superiores en Viena y ya durante la Segunda Guerra Mundial se vio obligado a emigrar a Canadá donde completó sus estudios.  En 1950 publicó su investigación más famosa y la que le dio el reconocimiento en el mundo de la medicina, “El estrés” que versa sobre un estudio acerca de la ansiedad. Este médico fue el primero que, por casualidad, concibió la idea de Síndrome de Adaptación General (SAG).

Aparición de unos síntomas característicos

La situación crónica de estrés genera la
aparición de unos síntomas característicos.

¿Cómo llega Hans Selye a describir el SAG?

Cuando este médico se trasladó a Canadá se doctoró en química orgánica. Una vez finalizado su doctorado y con ayuda de una beca otorgada por la Fundación Rockefeller, realizó un post-doctorado en la Universidad John Hopkins en Baltimore, EEUU, primeramente ya que la segunda parte de este post-doctorado la realizó en Montreal, Canadá y aquí fue donde desarrolló su primera investigación sobre el estrés aunque Selye no inició dicha investigación para describir el SAG.

Selye comenzó esta investigación buscando descubrir una nueva hormona. Para ello inyectaba extractos ováricos en ratas de laboratorio y esperaba a ver qué efectos producían. Los primeros síntomas que describió en las ratas fue un crecimiento en la corteza adrenal con la consiguiente elevación de las hormonas adrenales (ACTH, adrenalina y noradrenalina), atrofia del sistema linfático y úlceras gástricas sangrantes. Hasta aquí todo inducía a pensar que estaba descubriendo una nueva hormona sexual, pero el problema fue cuando vio que estos síntomas aparecían también al inyectar otro tipo de extractos.

Dejó pasar un tiempo antes de retomar los resultados obtenidos del estudio y gracias a esto acabó asociando los síntomas inespecíficos en las ratas con síntomas inespecíficos aparecidos en algunos de sus pacientes durante sus primeros años como médico en el hospital de Praga. Estos pacientes padecían el “síndrome de sólo estar enfermo”, es decir, presentaban los síntomas claros de la enfermedad sin realmente padecer la enfermedad. Por lo tanto a estos pacientes se les daba siempre recomendaciones muy generales para tratar sus síntomas, descansar, guardar reposo o tomar alimentos de digestión fácil.

Al repasar ambos casos, por un lado la respuesta inespecífica de las ratas y por otro lado el “síndrome de sólo estar enfermos”, cayó en la cuenta de que en el organismo debía de haber un mecanismo por el cuál éste reacciona de una forma inespecífica a agentes externos o agentes nocivos. Este mecanismo interno que se pone en marcha no es otro que el “Síndrome de Adaptación General” basado en el sistema hipotálamo - pituitaria - adrenal.

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